Guayaquil, 11 de agosto de 2026
Boletín 085

En el corazón del Estero Salado, la generación termoeléctrica y la conservación ambiental convergen para demostrar que el progreso industrial y el respeto a la naturaleza pueden coexistir en el mismo ecosistema.
En el Golfo de Guayaquil, sector de El Salitral, donde los brazos de mar se entrelazan con la vegetación, se levanta un área estratégica para el país. Allí, operan las centrales de generación Gonzalo Zevallos, Álvaro Tinajero y Aníbal Santos. Estas instalaciones, junto con la Central Termoeléctrica Trinitaria, situada en el sector del mismo nombre, conforman un complejo de generación termoeléctrica que aporta una potencia instalada de 519 MW al sistema eléctrico nacional. Esta infraestructura no solo representa turbinas y motores, también es la fuerza que entrega energía confiable para hogares, comercios e industrias.
Lo que distingue a estas instalaciones es su entorno: el invaluable ecosistema del manglar del Estero Salado. Esta reserva actúa como un regulador de la vida marina y un protector natural de las costas. Entre estructuras de acero, depósitos de combustibles, transformadores y redes de alta tensión, la vida florece en forma de mangle blanco, jelí y negro. Son el hogar a una fauna diversa que incluye al pato cuervo, el periquito del Pacífico, la garza nocturna cangrejera e iguanas, entre otras especies que conviven con la actividad humana.
Para garantizar que esta convivencia no altere el equilibrio natural, la Unidad de Negocio CELEC EP Electroguayas implementa una gestión ambiental rigurosa y permanente. El Departamento de Gestión Ambiental supervisa cada impacto asociado a la operación, ejecutando monitoreos de las emisiones de gases con equipos certificados, que aseguran el cumplimiento de las normativas ambientales vigentes.
La estrategia de protección se extiende también a la gestión integral de residuos. Mediante procesos de segregación, clasificación y almacenamiento seguro, se evita la contaminación del suelo y el agua, garantizando la trazabilidad de los desechos a través de gestores autorizados. Además, se han instalado barreras flotantes de contención en las zonas de influencia, como medida preventiva ante posibles derrames, protegiendo el agua del estero.
Este esfuerzo responde al mandato del artículo 406 de la Constitución del Ecuador, que exige la protección de ecosistemas frágiles como los manglares. Para el Gobierno Nacional, a través de CELEC EP – Electroguayas, la misión es clara: demostrar que cada kilovatio producido no solo mueve al país, sino que también respalda un modelo de gestión donde el desarrollo social y la conservación ambiental van de la mano.
El manglar es mucho más que un paisaje. Es una reserva de vida que exige una administración responsable. El aporte de estas centrales no se mide solo en megavatios producidos, sino en la preservación del aire, el agua y la biodiversidad que rodea a la generación eléctrica del país.
Aspectos destacados:
- Potencia instalada: 519 MW instalados para el beneficio nacional.
- Alcance: Cobertura eléctrica para más de 2.6 millones de hogares y sectores productivos.
- Seguridad: Implementación de barreras de contención y programas de limpieza en zonas de influencia.
- Cultura: Capacitación y sensibilización ambiental constante para todo el personal operativo.
- Monitoreo de emisiones: Mediante equipos de medición calibrados y certificados, que garantizan resultados confiables para cuantificar emisiones contaminantes.
- Gestión de residuos peligrosos: Con procesos de clasificación y almacenamiento seguro, se evita la contaminación del suelo y el agua.